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Mejor prevenir que curar.

Las orquídeas necesitan mucha luz.

Los lugares más adecuados son los cercanos a ventanas y balcones, donde filtraremos la luz con una cortina si en algún momento del día entra el sol directo.

1- Introducción

En esta página vamos a centrarnos en las medidas necesarias que deberemos tomar para velar por un buen estado de salud de nuestras plantas. De lo que se trata es de prevenir antes de que llegue la enfermedad. Si nuestra orquídea ya presenta síntomas de enfermedad visite nuestra página: Enfermedades.

2- Mejor prevenir que curar

Es necesario establecer una vigilancia periódica sobre nuestras plantas. Se aconseja seguir un protocolo que comprenda los siguientes puntos:

a) Estado de las raices

Uno de los elementos más concluyentes acerca de la salud de una orquídea es el estado de sus raíces. Por tanto, deberíamos siempre fijarnos primero en ellas antes que en cualquier otra parte de la planta. Unas raíces verdes con una textura hidratada indican buena salud. Raíces secas (de color gris a blanco) indican falta de agua. Por su parte, las oscuras suelen indicar podredumbre o muerte si además tienen un aspecto frágil.
Es habitual en que todas las plantas hayan algunos fragmentos de raíces que mueren sin ser síntoma de enfermedad dado que la planta al igual que genera nuevos brotes va eliminando aquellos más antiguos. No obstante, en una planta sana deben prevalecer las raíces fuertes, hidratadas y de una ligera coloración verde.
En algunas especies, la observación de las raíces no se podrá llevar a cabo con tanto detalle dado que no utilizan necesariamente recipientes transparentes o parte de las raíces no son aéreas (dendrobidium, oncidium, cattleya, etc.).

Vigilar las raíces:
En la imagen inferior podemos observar las raíces de dos Phalaenopsis. La de la izquierda presenta muchas raíces aéreas. Recordemos que estas plantas, en su hábitat natural, las raíces son aéreas y se fijan a las ramas de los árboles que les sirven de soporte pero sin parasitarlas. Por tanto, están cómodas produciendo raíces que quedan al aire. Su color suele ser en tonos de gris cuando no están húmedas que pasan a ser verdes.
En la foto de la derecha vemos unas raíces de un color verde intenso que señala buen estado de la planta en general y buen nivel de humedad. Si las raíces estuvieran completamente secas presentarían un color blanquecino que indicaría la necesidad de riego. Si son excesivamente oscuras y/o han perdido consistencia (volumen) probablemente estan dañadas por ataques de hongos u otros (suele ocurrir por encharcamiento del agua)

b) Nivel humedad substrato

Deberemos estar vigilantes al nivel de humedad del substrato. En general se aconseja dejarlo secar ligeramente entre riegos pero sin llegar a un secado total. El color de las raíces nos dará pistas acerca del nivel de humedad. Recordar que las raíces de color blanquecino son indicadoras de falta de agua.
En todo caso debemos evitar el estancamiento de agua y el drenaje debe ser perfecto. También deberemos evitar que el agua de riego o pulverización quede retenida entre las hojas en la parte que se unen al tallo.

c) Estado de las hojas

Después de la observación de las raíces, el control periódico de las hojas puede evitarnos muchos problemas. Deberemos estar atentos a la coloración. Un color verde oscuro tirando a marrón es indicador de exceso de luz y que puede llegar a quemar la parte expuesta. Las diferentes tonalidades de verde en su gama media serían indicadoras de una luz adecuada. El amarilleo de las hojas puede indicar falta de luz.
Otro parámetro importante es la textura de la hoja. Las hojas de las orquídeas son almacenes de nutrientes para la planta. Hojas caídas y débiles pueden suponer falta de agua, nutrientes o enfermedad. Contrariamente hojas carnosas que se proyectan hacia arriba con fuerza son indicadoras de buena salud.

Finalmente deberemos observar la presencia de manchas, cambios de color o textura en alguna zona, roturas o marcas en la hoja. Se trata de detectar anticipadamente la presencia de insectos, hongos o bacterias y tratarlo a tiempo según se expone en nuestra página de Enfermedades.

d) Control parámetros medioambientales

Control parametros medioambientales

Controlar las temperaturas (mínima y máxima) así como la humedad ambiental, nos ayudaran a proteger a nuestras plantas.

En la medida de lo posible, resulta altamente recomendable disponer de instrumentos para medir la temperatura (máxima y mínima), así como la humedad. Estas medidas nos aportan información acerca de dos factores básicos para el cuidado de las orquídeas.
En nuestro apartado: cuidados en casa, encontará información acerca de los valores necesarios de humedad y temparatura.

Prevenir en primavera:
Normalmente es en primavera cuando la planta empieza la actividad de generar las flores a partir de las diferentes varas florales. Es un período activo en la que la planta es también más susceptible de recibir los ataques de bacterias, insectos y hongos. Una elevada temperatura, exceso de humedad y poca ventilación son la combinación ideal para que empecemos a tener problemas.
A parte de corregir estos factores ambientales podemos efectuar otras tareas preventivas como la fumigación de nuestras plantas con productos fitosanitarios naturales. En el siguiente enlace tenemos algunos de ellos.

Productos fitosanitarios

3- Problemas asociados a malas condiciones:

Condición anómala: Efectos: Soluciones:
Falta de luz No se produce la floración. Tallos endebles, la planta pierde vigor. Hojas de color verde muy oscuro. Buscar una mejor ubicación. En caso de que no sea posible, complementar con luces artificiales (lamparas de sodio de baja presión u otras similares).
Falta de humedad La falta de humedad puede producirse en el substrato y también en la del aire. Si esto ocurre, las hojas se arrugan y pierden vitalidad. La planta aparece mustia y las flores detienen su desarrollo. Raices de color blanco. Es posible que tras un período prolongado de falta de agua, algunas hojas se vuelvan amarillas y caigan. Vaporizar, regar más a menudo. Instalar un humidificador que podamos controlar, según necesidades.
Temperaturas fuera de rango Exceso o defecto de calor produce caida de las flores y detención en el desarrollo de las varas florales. Corregir mediante los elementos apropiados los desajustes de temperatura. Cambio de ubicación.
Exceso de riego Cuando se produce un exceso de riego o retención de agua por substrato con mal drenaje, las raices suelen pudrirse adquiriendo una coloración oscura y una textura endeble. Las hojas de la planta progresivamente adquirirán una coloración amarilla y, finalmente, la planta morirá. Esperar a que el substrato esté un poco seco entre riegos. Si las raices han empezado a descomponerse, lo mejor es un transplante con substrato nuevo, eliminando (cortando) las partes enfermas previamente. Es conveniente también proceder a una desinfección de la maceta o recipiente de la planta.
Quemaduras por el sol Las hojas quemadas por el sol suelen tomar una coloración amarilla o marrón oscuro. Retirarlas de la ubicación actual. Cubrir las ventanas con un visillo que filtre algo el sol.
Exceso de fertilizantes Puede producir puntas amarillas y secas en las hojas. Dejar de abonar temporalmente. Regar sólo con agua blanda.
Exposición a gases orgánicos Las orquídeas son especialmente sensibles a los gases orgánicos (que desprenden las frutas en descomposición, animales u otros). Los efectos sobre la planta se traducen en el marchitamiento y caida prematura de las flores. Las orquídeas deben estar en un entorno bien ventilado y en el que no se concentren gases orgánicos de culaquier tipo.
Presencia de insectos polinizadores Los insectos polinizadores no son en sí mismo un peligro para la planta, no obstante la polinización de la flor supone su cerramiento (una vez fecundada) y posterior caida. Por lo tanto acorta la vida de la flor. Para mantener el máximo tiempo la flor abierta deberemos evitar la presencia de insectos polinizadores. Para ello tomar las medidas necesarias para evitar su acceso. No se aconsejan insecticidas convencionales ya que pueden dañar a la planta.
Corrientes de aire Producen la caida prematura de las flores. Si bien la orquídea necesita una buena ventilación, la mayoría de las especies (excepto la Vanda) no les gustan las corrientes de aire. Por tanto, hay que evitar que estas llegan a las plantas de forma directa.

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